Bueno, ésta es una entrada que desaparecerá cuando acabe Navidad, o sea, el día de Reyes aproximadamente. Son varios villancicos y canciones de Navidad, interpretadas de forma muy original. Son, en orden: "Joy to the world" interpretada en acústico por Michael Sweet, "Jingle Bells" en el estilo rockabilly de Brian Setzer, y una versión heavy de Stryper de "Walking in the winter wonderland". Disfrutadlos... mientras podáis, jeje.
sábado, 20 de diciembre de 2008
jueves, 18 de diciembre de 2008
El tamborilero, por Michael Sweet
Me gustan poco o nada los villancicos, debo reconocerlo. Pero el tamborilero siempre me ha fascinado, porque me parece que es la actitud del cristiano. Todos queremos ofrecer algo digno a Dios, no podemos porque Él es demasiado grande, así que le ofrecemos lo mejor de nosotros, nuestro mejor talento, sabiendo que no es digno de Él, que Él merece más, pero sabiendo también que Él aceptará nuestra pobreza. He aquí una versión del tamborilero de Michael Sweet. Un pequeño regalo.
EL TAMBORILERO
EL TAMBORILERO
El camino que lleva a Belén
baja hasta el valle que la nieve cubrió.
Los pastorcillos quieren ver a su Rey,
le traen regalos en su viejo zurrón
rom pom pom pom, rom pom pom pom.
Yo quisiera poner a tu pies
algún presente que te agrade Señor,
mas Tú ya sabes que soy pobre también,
y no poseo más que un viejo tambor,
rom pom pom pom, rom pom pom pom.
¡En tu honor frente al portal tocaré
con mi tambor!
El camino que lleva a Belén
voy marcando con mi viejo tambor,
nada hay mejor que yo pueda ofrecer,
su ronco acento es un canto de amor
rom pom pom pom, rom pom pom pom.
Cuando Dios me vio tocando ante Él me sonrió.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Manifiesto antinavideño (II)
(Click aquí para la primera parte)
-NO ES CURSILERÍA. He escrito la primera parte por si acaso, aunque creo que los cristianos mínimamente comprometidos no serán tan incoherentes como para vivir la Navidad de la forma ahí denunciada. No ocurre lo mismo con esta parte, porque muchos han convertido la Navidad en una fiesta rosa y cursi hasta la repugnancia. No es malo ni cantar villancicos ni besarle los pies a la figura del niño Jesús, pero creo que se puede tener la cabeza suficiente como para trascender esos gestos. En demasiados casos parece que la celebración navideña de la gente se apoya en eso hasta tal punto que eso es lo único importante. Y eso son sólo adornos prescindibles. No es necesario vivir la Natividad cantando que los peces beben en el río y la virgen hace la colada, sino recordando que "hoy os ha nacido un Salvador, que es el Cristo Señor, y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre" (cfr. Lc 2, 11-12). Por tanto, recordemos en primer lugar que esta Natividad para la que nos preparamos por espacio de cuatro semanas es una fiesta gloriosa y eminentemente contemplativa, no una fiesta folclórica y absurdamente infantil.
¿CÓMO VIVIR LA NAVIDAD? Ya lo he dejado escrito en las líneas que preceden, pero lo sistematizo: para vivir la Navidad, podemos dedicar nuestros ratitos diarios de oración a la contemplación del misterio de la humildad de Cristo, que nace pobre, que nace por nosotros. Asistencia a las misas de precepto (y si es posible más, nadie se ha muerto por ir a Misa aunque "no tocara"), pero también, en las sanas y hermosas reuniones que tendremos con aquéllos a los que más queremos, es bueno rezar todos juntos , si es posible (si todos son creyentes o aceptan rezar). Recomiendo especialmente que la noche de paso a Año Nuevo se rece algo, un Rosario por ejemplo, por reparar toda la oleada de pecados que tantos cometen en esa noche. Y luego, seamos portadores de una serena alegría, no una alegría exaltada y artificiosa, que demuestre a los nuestros que, lejos de ser éstas unas fiestas de artificio y consumo, o de cantos y adornos ridículos, es una fiesta importante para nuestra vida. Feliz Navidad a todos, y pasadlo muy bien.
-NO ES CURSILERÍA. He escrito la primera parte por si acaso, aunque creo que los cristianos mínimamente comprometidos no serán tan incoherentes como para vivir la Navidad de la forma ahí denunciada. No ocurre lo mismo con esta parte, porque muchos han convertido la Navidad en una fiesta rosa y cursi hasta la repugnancia. No es malo ni cantar villancicos ni besarle los pies a la figura del niño Jesús, pero creo que se puede tener la cabeza suficiente como para trascender esos gestos. En demasiados casos parece que la celebración navideña de la gente se apoya en eso hasta tal punto que eso es lo único importante. Y eso son sólo adornos prescindibles. No es necesario vivir la Natividad cantando que los peces beben en el río y la virgen hace la colada, sino recordando que "hoy os ha nacido un Salvador, que es el Cristo Señor, y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre" (cfr. Lc 2, 11-12). Por tanto, recordemos en primer lugar que esta Natividad para la que nos preparamos por espacio de cuatro semanas es una fiesta gloriosa y eminentemente contemplativa, no una fiesta folclórica y absurdamente infantil.
¿CÓMO VIVIR LA NAVIDAD? Ya lo he dejado escrito en las líneas que preceden, pero lo sistematizo: para vivir la Navidad, podemos dedicar nuestros ratitos diarios de oración a la contemplación del misterio de la humildad de Cristo, que nace pobre, que nace por nosotros. Asistencia a las misas de precepto (y si es posible más, nadie se ha muerto por ir a Misa aunque "no tocara"), pero también, en las sanas y hermosas reuniones que tendremos con aquéllos a los que más queremos, es bueno rezar todos juntos , si es posible (si todos son creyentes o aceptan rezar). Recomiendo especialmente que la noche de paso a Año Nuevo se rece algo, un Rosario por ejemplo, por reparar toda la oleada de pecados que tantos cometen en esa noche. Y luego, seamos portadores de una serena alegría, no una alegría exaltada y artificiosa, que demuestre a los nuestros que, lejos de ser éstas unas fiestas de artificio y consumo, o de cantos y adornos ridículos, es una fiesta importante para nuestra vida. Feliz Navidad a todos, y pasadlo muy bien.
Manifiesto antinavideño (I)
Evidentemente, no voy a ponerme en contra de la fiesta litúrgica de la Natividad del Señor. Pero os quisiera recordar, mis exiguos lectores, lo que NO es la Navidad, para acabar proponiendo una Navidad como Dios manda -y nunca mejor dicho-.
NO ES CONSUMISMO. Qué fácil es decirlo, y qué difícil recordarlo en la práctica. Recordemos los cristianos que debemos distanciarnos de la concepción navideña de los ateos (teóricos y prácticos), que celebran una fiesta que se podría llamar lo mismo "navidad" que "fiesta de Papá Noel y el invierno" o "celebración de comer mucho y regalar en exceso". Recordemos también que una celebración puede ser digna sin excesos presupuestarios y sin necesidad de caprichos inútiles. Nuestro Señor no reconocería el día de su nacimiento en esos fiestones consumistas que los cristianos, desgraciadamente, hacemos a imitación de los no creyentes. Y vergüenza da tener que recordarlo, pero ni en Nochebuena ni en la celebración de año nuevo ni ningún otro día es moralmente lícito emborracharse.
Navidad es celebrar que nuestro Señor ha venido al mundo. Y ni vino rodeado de lujos, ni le celebraron un banquete, ni los pastores lo celebraron con un "pedo". Esto no es una bronca ni yo soy el padre de ninguno de vosotros mis lectores, pero hagamos el favor de ser luz en el mundo. Por tanto, moderación, sencillez y sentido cristiano de las celebraciones. Recordemos que en todos los días señalados de Navidad, lo más importante es la Misa, y en segundo lugar el poder compartir la alegría de la fiesta con tus familiares y amigos. Y lo demás son añadidos, por caro que sea el turrón y el champán de Año Nuevo.
NO ES CONSUMISMO. Qué fácil es decirlo, y qué difícil recordarlo en la práctica. Recordemos los cristianos que debemos distanciarnos de la concepción navideña de los ateos (teóricos y prácticos), que celebran una fiesta que se podría llamar lo mismo "navidad" que "fiesta de Papá Noel y el invierno" o "celebración de comer mucho y regalar en exceso". Recordemos también que una celebración puede ser digna sin excesos presupuestarios y sin necesidad de caprichos inútiles. Nuestro Señor no reconocería el día de su nacimiento en esos fiestones consumistas que los cristianos, desgraciadamente, hacemos a imitación de los no creyentes. Y vergüenza da tener que recordarlo, pero ni en Nochebuena ni en la celebración de año nuevo ni ningún otro día es moralmente lícito emborracharse.
Navidad es celebrar que nuestro Señor ha venido al mundo. Y ni vino rodeado de lujos, ni le celebraron un banquete, ni los pastores lo celebraron con un "pedo". Esto no es una bronca ni yo soy el padre de ninguno de vosotros mis lectores, pero hagamos el favor de ser luz en el mundo. Por tanto, moderación, sencillez y sentido cristiano de las celebraciones. Recordemos que en todos los días señalados de Navidad, lo más importante es la Misa, y en segundo lugar el poder compartir la alegría de la fiesta con tus familiares y amigos. Y lo demás son añadidos, por caro que sea el turrón y el champán de Año Nuevo.
viernes, 5 de diciembre de 2008
Tolerancia cero
No me gusta meterme en cosas políticas ni en polémicas, sin embargo creo que toca hacerlo. Lo primero que hay que decir es que yo también estoy muy preocupado por el auge de la violencia doméstica, eso que ahora se empeña la gente en llamar "violencia de género". Sin embargo, debo decir que no puedo estar más en desacuerdo con el mensaje que se transmite de "Frente al maltratador, tolerancia cero".
"Tolerancia cero" es la forma bonita de decir "no perdones". Eso es lo que se transmite hoy en día: frente al maltratador, no hay perdón posible. No fue eso lo que nos enseñó nuestro maestro, el gran JC: él fue maltratado y desde la cruz no gritó "¡tolerancia cero!", sino más bien lo contrario, perdonó a sus asesinos. A SUS ASESINOS, A LOS QUE LE ESTABAN MATANDO. Creo que una vez más, hemos de tomar ejemplo de Él. Habrá situaciones en las que no quedará más remedio que denunciar, y puede que haya muchas; pero no se puede generalizar y arrancar de la gente la idea de perdón. Estamos obligados los cristianos a recordar al mundo que una vida mucho más infernal que la vida de maltrato es la vida de aquél que no puede perdonar, y vive consumido por el rencor esperando a que se haga justicia con el que le hirió. Es muchísimo peor.
Además, yo creo firmemente que la forma de acabar con esas cosas es amando y perdonando. Y explicaré por qué: conocí a un hombre que le maltrataba su hijo. Hubo un momento en que la situación se hizo insostenible, el hijo estaba enfermo y no podía dejar de pegar a su propio padre. Todos los amigos de la familia recomendaron a ese hombre que ingresara a su hijo en un psiquiátrico (era menor y podía hacerse, si hubiera sido mayor le habrían animado a denunciarle). Y aquí viene lo extraordinario: el hombre se negó. Dijo que su hijo se curaría en casa, que lo que necesitaba era sentirse amado y perdonado. Fue muy duro, pero ahora han pasado varios años y en esa casa han cesado los maltratos completamente. El hijo aprendió el valor del perdón, se hizo cristiano y lo último que supe de él es que iba a hacerse religioso. Porque a eso es a lo que lleva amar y perdonar, a la redención. La tolerancia cero sólo generará dolor, dolor y dolor. Es una pena.
"Tolerancia cero" es la forma bonita de decir "no perdones". Eso es lo que se transmite hoy en día: frente al maltratador, no hay perdón posible. No fue eso lo que nos enseñó nuestro maestro, el gran JC: él fue maltratado y desde la cruz no gritó "¡tolerancia cero!", sino más bien lo contrario, perdonó a sus asesinos. A SUS ASESINOS, A LOS QUE LE ESTABAN MATANDO. Creo que una vez más, hemos de tomar ejemplo de Él. Habrá situaciones en las que no quedará más remedio que denunciar, y puede que haya muchas; pero no se puede generalizar y arrancar de la gente la idea de perdón. Estamos obligados los cristianos a recordar al mundo que una vida mucho más infernal que la vida de maltrato es la vida de aquél que no puede perdonar, y vive consumido por el rencor esperando a que se haga justicia con el que le hirió. Es muchísimo peor.
Además, yo creo firmemente que la forma de acabar con esas cosas es amando y perdonando. Y explicaré por qué: conocí a un hombre que le maltrataba su hijo. Hubo un momento en que la situación se hizo insostenible, el hijo estaba enfermo y no podía dejar de pegar a su propio padre. Todos los amigos de la familia recomendaron a ese hombre que ingresara a su hijo en un psiquiátrico (era menor y podía hacerse, si hubiera sido mayor le habrían animado a denunciarle). Y aquí viene lo extraordinario: el hombre se negó. Dijo que su hijo se curaría en casa, que lo que necesitaba era sentirse amado y perdonado. Fue muy duro, pero ahora han pasado varios años y en esa casa han cesado los maltratos completamente. El hijo aprendió el valor del perdón, se hizo cristiano y lo último que supe de él es que iba a hacerse religioso. Porque a eso es a lo que lleva amar y perdonar, a la redención. La tolerancia cero sólo generará dolor, dolor y dolor. Es una pena.
sábado, 29 de noviembre de 2008
History maker
Esta es una canción de un grupo que se llama Delirious?, así, interrogación incluída. Se sale un poco del estilo rocanrolero que he ido llevando hasta ahora, porque es más melódica, pero es preciosa y me encanta. El vídeo es típico vídeo de un freak que ha cogido fotitos y ha montado una cosa simplona, pero es la única versión en estudio que he encontrado.
Disfrutadla. La letra está bastante bien.
HACEDOR DE HISTORIA
Es verdad hoy en día
que cuando la gente reza
cielos despejados se abrirán
y reyes y reinas temblarán.
(Puente)
¡Sí, es verdad,
y yo lo creo!
Vivo para Ti.
Es verdad hoy en día
que cuando la gente reza
los muertos resucitarán,
y los ciegos de pronto verán.
(Puente)
¡Sí, es verdad
y yo lo creo!
Vivo para Ti...
-----------------
(Estribillo)
Yo voy a ser un hacedor de historia en este lugar.
Yo voy a ser quien diga la verdad a la humanidad.
Voy a a estar, voy a correr,
en tus brazos, en tus brazos otra vez;
en tus brazos, en tus brazos otra vez.
-----------------
Es verdad hoy en día
que cuando la gente permanece
con el fuego de Dios,
sosteniendo lo verdad
veremos milagros
y a ángeles cantar,
veremos corazones rotos
haciendo historia.
(Puente)
¡Sí, es verdad
y yo lo creo!
Vivo para Ti...
(Repite estribillo)
Disfrutadla. La letra está bastante bien.
HACEDOR DE HISTORIA
Es verdad hoy en día
que cuando la gente reza
cielos despejados se abrirán
y reyes y reinas temblarán.
(Puente)
¡Sí, es verdad,
y yo lo creo!
Vivo para Ti.
Es verdad hoy en día
que cuando la gente reza
los muertos resucitarán,
y los ciegos de pronto verán.
(Puente)
¡Sí, es verdad
y yo lo creo!
Vivo para Ti...
-----------------
(Estribillo)
Yo voy a ser un hacedor de historia en este lugar.
Yo voy a ser quien diga la verdad a la humanidad.
Voy a a estar, voy a correr,
en tus brazos, en tus brazos otra vez;
en tus brazos, en tus brazos otra vez.
-----------------
Es verdad hoy en día
que cuando la gente permanece
con el fuego de Dios,
sosteniendo lo verdad
veremos milagros
y a ángeles cantar,
veremos corazones rotos
haciendo historia.
(Puente)
¡Sí, es verdad
y yo lo creo!
Vivo para Ti...
(Repite estribillo)
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Las tres características de la Fe (III)
-LA FE EN COMUNIDAD: he tratado hasta ahora, con la pobreza inevitable de quien sabe poco, dos características de la Fe que son personales. Ahora trataré una característica que escapa a esa personalidad: la Fe ha de ser comunitaria.
Cuando Cristo vino a la Tierra, lo hizo con intención de fundar una Iglesia, como él mismo dice al instituir a Pedro como el primer Papa: "Tú eres Cefas, y sobre esta (misma) Cefas edificaré yo mi Iglesia (...)". Eklesia significa asamblea de fieles, o sea que Cristo pensaba desde el primer momento en dejar en la Tierra, al marchar tras su amarga pasión, un grupo de gente que creyera en Él, que todos juntos le alabaran y procurasen extender la Buena Noticia de la salvación a todos los hombres. Un GRUPO que vive la Fe CONJUNTAMENTE. ÉL mismo promete que asistirá las reuniones comunitarias en su nombre ("cuando dos o más se reúnan en mi nombre..."). Así lo entienden todos los cristianos primitivos, que en la Iglesia naciente viven una Fe comunitaria tan fuerte que comparten incluso sus bienes.
Hoy en día no es necesario compartir bienes, pero sí meterse en algún grupo de cristianos, donde se pueda compartir la experiencia de la Fe y recibir apoyo en forma de oraciones, o incluso en forma de consejos y/o bienes. Al compartir la Fe evitamos tres tentaciones: 1ª, la tentación de creer que la Fe cristiana es algo personal, de ámbito privado, viviendo el cristianismo de forma egoísta; 2ª, evitamos creernos mejores que los demás, algo posible si sólo nos rodeamos de gente no cristiana vemos constantemente comportamientos pecaminosos; y 3ª, escapamos a la posibilidad de que nuestra Fe sea ahogada por el pecado que nos rodea, puesto que si lo hacemos bien tendremos a nuestro alrededor a cristianos que, repito, nos apoyarán (POR SUPUESTO, esto no quiere decir que debamos dejar de ir con gente no-creyente, eso es sectarismo).
Hay muchos movimientos en la Iglesia, a gusto de todas las personalidades, así que no hay excusa alguna para ser una estrella errante, una persona que vive el cristianismo el solito y pá él. Si aún así no convence ninguno, se debe rodear uno por lo menos de buenos amigos cristianos, y procurar rezar juntos alguna vez, o bien implicarse en su parroquia.
Como ejemplo de esta vivencia comunitaria pondría la Comunidades Neocatecumenales, aunque todos los movimientos la tienen, en realidad.
Cuando Cristo vino a la Tierra, lo hizo con intención de fundar una Iglesia, como él mismo dice al instituir a Pedro como el primer Papa: "Tú eres Cefas, y sobre esta (misma) Cefas edificaré yo mi Iglesia (...)". Eklesia significa asamblea de fieles, o sea que Cristo pensaba desde el primer momento en dejar en la Tierra, al marchar tras su amarga pasión, un grupo de gente que creyera en Él, que todos juntos le alabaran y procurasen extender la Buena Noticia de la salvación a todos los hombres. Un GRUPO que vive la Fe CONJUNTAMENTE. ÉL mismo promete que asistirá las reuniones comunitarias en su nombre ("cuando dos o más se reúnan en mi nombre..."). Así lo entienden todos los cristianos primitivos, que en la Iglesia naciente viven una Fe comunitaria tan fuerte que comparten incluso sus bienes.
Hoy en día no es necesario compartir bienes, pero sí meterse en algún grupo de cristianos, donde se pueda compartir la experiencia de la Fe y recibir apoyo en forma de oraciones, o incluso en forma de consejos y/o bienes. Al compartir la Fe evitamos tres tentaciones: 1ª, la tentación de creer que la Fe cristiana es algo personal, de ámbito privado, viviendo el cristianismo de forma egoísta; 2ª, evitamos creernos mejores que los demás, algo posible si sólo nos rodeamos de gente no cristiana vemos constantemente comportamientos pecaminosos; y 3ª, escapamos a la posibilidad de que nuestra Fe sea ahogada por el pecado que nos rodea, puesto que si lo hacemos bien tendremos a nuestro alrededor a cristianos que, repito, nos apoyarán (POR SUPUESTO, esto no quiere decir que debamos dejar de ir con gente no-creyente, eso es sectarismo).
Hay muchos movimientos en la Iglesia, a gusto de todas las personalidades, así que no hay excusa alguna para ser una estrella errante, una persona que vive el cristianismo el solito y pá él. Si aún así no convence ninguno, se debe rodear uno por lo menos de buenos amigos cristianos, y procurar rezar juntos alguna vez, o bien implicarse en su parroquia.
Como ejemplo de esta vivencia comunitaria pondría la Comunidades Neocatecumenales, aunque todos los movimientos la tienen, en realidad.
Las tres características de la Fe (II)
-LA FE EMOCIONAL: aunque la Fe no es un mero sentimiento, la vivencia de ella también ha de abarcar el plano de los sentimientos. Lo explicaré: somos cristianos no sólo por unos buenos argumentos que nos convencieron, sino por un encuentro personal, íntimo, con la persona de Jesucristo resucitado. Este encuentro abarca el ser entero, y por tanto implica la realidad intelectual (leí un texto donde el autor describía su encuentro con Cristo como que "se me abrieron los ojos y por un instante creí, creí con todas mis fuerzas") y también, y de forma especial, la realidad emocional. La vivencia de la Fe, insisto, DEBE poder explicarse, pero no creemos en primer lugar porque nos hayan dicho que creamos y hayamos ponderado que dichos argumentos sean correctos, sino más bien porque El-Que-Es se nos mostró y nos enamoramos de Él. Esto da lugar a la vivencia emocional, una vivencia del cristianismo que, lejos de ser fría, es vibrante. Los creyentes amamos a Jesucristo, y por nuestra experiencia al relacionarnos con Él estamos seguros de que Él es nuestro máximo bien, la única razón de nuestra existencia.
En ocasiones, esta relación con Cristo nos obligará a apagar nuestra inteligencia y deleitarnos con su compañía amorosa, sin poder explicar lo que nos pasa, simplemente disfrutando de Él. Ésta es la base de la vida contemplativa, que sería imposible si la Fe no tuviera este fuerte influjo sobre la vida sentimental.
Esta dimensión de la Fe aparece muchas veces explicitada en los textos bíblicos: tenemos ejemplos desde Adán y Eva, que paseaban con Dios por el Edén como si amigos fueran, pasando por Moisés, que "hablaba con Dios como un hombre lo hace con su amigo", y Jeremías, que pronuncia la famosa frase de "Señor, tú me has seducido y yo, yo sólo me dejé seducir". En el Nuevo Testamento es especialmente visible en el joven rico, en esa maravillosa expresión que usa el evangelista cuando dice que Jesús, "mirándole a los ojos, le amó".
En el cristianismo actual, un movimiento que encarna muy bien esta realidad es la Renovación Carismática, entre otros.
En ocasiones, esta relación con Cristo nos obligará a apagar nuestra inteligencia y deleitarnos con su compañía amorosa, sin poder explicar lo que nos pasa, simplemente disfrutando de Él. Ésta es la base de la vida contemplativa, que sería imposible si la Fe no tuviera este fuerte influjo sobre la vida sentimental.
Esta dimensión de la Fe aparece muchas veces explicitada en los textos bíblicos: tenemos ejemplos desde Adán y Eva, que paseaban con Dios por el Edén como si amigos fueran, pasando por Moisés, que "hablaba con Dios como un hombre lo hace con su amigo", y Jeremías, que pronuncia la famosa frase de "Señor, tú me has seducido y yo, yo sólo me dejé seducir". En el Nuevo Testamento es especialmente visible en el joven rico, en esa maravillosa expresión que usa el evangelista cuando dice que Jesús, "mirándole a los ojos, le amó".
En el cristianismo actual, un movimiento que encarna muy bien esta realidad es la Renovación Carismática, entre otros.
Las tres características de la Fe (I)
Escribí tiempo ha un artículo denominado "Spes" y otro que se llamaba "Cáritas", y desde entonces no he parado de pensar que sería oportuno hacer uno sobre la Fe. Sin embargo, la Fe es un asunto peligroso, en mi opinión: hay tanto escrito sobre ella, y tan bueno, que uno tiene que cuidarse de no hacer el ridículo si quiere hablar de ella.
Pero últimamente, el cauce de mis reflexiones de cuando ando por la calle me ha llevado a considerar tres características de la Fe, necesarias para que sea una Fe bien vivida y equilibrada.
No sabré explicarlas bien, pero os las voy a mostrar:
-LA FE INTELECTUAL: conditio sine qua non de la Fe es que ésta no sea lo que habitualmente se conoce como la "fe del carbonero". El cristiano debe procurar estar formado respecto a sus creencias, y esto por dos motivos: el primero, es porque uno no está siendo honrado ni sincero consigo mismo cuando no sabe por qué cree, cuando no tiene ni idea de por qué su postura sobre Dios es ésta y no la contraria u otra. El cristiano cree en Dios POSITIVAMENTE, cree porque cree, y no porque nunca se haya planteado otra cosa. El segundo motivo es de cara al exterior: obligados por la Escritura a evangelizar, no podemos hacerlo si no podemos responder a las preguntas que suscite la proclamación del Evangelio. Es a ésto a lo que san Pedro se refiere cuando dice que tenemos que estar prestos a dar razones de nuestra Fe. Y ésto, hoy en día, precisa de una formación intelectual esforzada, que ponga la Fe religiosa a la altura del lenguaje filosófico que usan ateos y agnósticos. Es necesario que sepamos por qué creemos, en definitiva, para ser buenos cristianos, que vivan su Fe y la proclamen a los demás, sabiendo por qué hacen las cosas. Un buen ejemplo en este campo es la formación que se puede conseguir en el Opus Dei, aunque no es el único sitio.
Pero últimamente, el cauce de mis reflexiones de cuando ando por la calle me ha llevado a considerar tres características de la Fe, necesarias para que sea una Fe bien vivida y equilibrada.
No sabré explicarlas bien, pero os las voy a mostrar:
-LA FE INTELECTUAL: conditio sine qua non de la Fe es que ésta no sea lo que habitualmente se conoce como la "fe del carbonero". El cristiano debe procurar estar formado respecto a sus creencias, y esto por dos motivos: el primero, es porque uno no está siendo honrado ni sincero consigo mismo cuando no sabe por qué cree, cuando no tiene ni idea de por qué su postura sobre Dios es ésta y no la contraria u otra. El cristiano cree en Dios POSITIVAMENTE, cree porque cree, y no porque nunca se haya planteado otra cosa. El segundo motivo es de cara al exterior: obligados por la Escritura a evangelizar, no podemos hacerlo si no podemos responder a las preguntas que suscite la proclamación del Evangelio. Es a ésto a lo que san Pedro se refiere cuando dice que tenemos que estar prestos a dar razones de nuestra Fe. Y ésto, hoy en día, precisa de una formación intelectual esforzada, que ponga la Fe religiosa a la altura del lenguaje filosófico que usan ateos y agnósticos. Es necesario que sepamos por qué creemos, en definitiva, para ser buenos cristianos, que vivan su Fe y la proclamen a los demás, sabiendo por qué hacen las cosas. Un buen ejemplo en este campo es la formación que se puede conseguir en el Opus Dei, aunque no es el único sitio.
martes, 4 de noviembre de 2008
¡Viva la vida!
He unido este blog a los blogs de la organización Derecho a vivir (derechoavivir.org). Lo he hecho porque, como buen cristiano, creo que no hay peor pecado, nada más impropio del hombre ni más dañino para sí mismo, que cometer un asesinato de un niño inocente. El gran JC nos dice que preferible es morir que escandalizar a "uno de sus pequeños", ¿y no es peor matarles que escandalizarles? No, los niños deben vivir, deben tener la oportunidad de amar a Dios o rechazarle, la oportunidad de hacer algo grande o ser cobardes y no atreverse, la oportunidad de decidir si perdonan a sus enemigos o les guardan rencor... Los niños tienen derecho a vivir con todas sus consecuencias. No los adultos a matar.
¡Por el derecho a vivir!
¡Por el derecho a vivir!
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