-LA FE EN COMUNIDAD: he tratado hasta ahora, con la pobreza inevitable de quien sabe poco, dos características de la Fe que son personales. Ahora trataré una característica que escapa a esa personalidad: la Fe ha de ser comunitaria.
Cuando Cristo vino a la Tierra, lo hizo con intención de fundar una Iglesia, como él mismo dice al instituir a Pedro como el primer Papa: "Tú eres Cefas, y sobre esta (misma) Cefas edificaré yo mi Iglesia (...)". Eklesia significa asamblea de fieles, o sea que Cristo pensaba desde el primer momento en dejar en la Tierra, al marchar tras su amarga pasión, un grupo de gente que creyera en Él, que todos juntos le alabaran y procurasen extender la Buena Noticia de la salvación a todos los hombres. Un GRUPO que vive la Fe CONJUNTAMENTE. ÉL mismo promete que asistirá las reuniones comunitarias en su nombre ("cuando dos o más se reúnan en mi nombre..."). Así lo entienden todos los cristianos primitivos, que en la Iglesia naciente viven una Fe comunitaria tan fuerte que comparten incluso sus bienes.
Hoy en día no es necesario compartir bienes, pero sí meterse en algún grupo de cristianos, donde se pueda compartir la experiencia de la Fe y recibir apoyo en forma de oraciones, o incluso en forma de consejos y/o bienes. Al compartir la Fe evitamos tres tentaciones: 1ª, la tentación de creer que la Fe cristiana es algo personal, de ámbito privado, viviendo el cristianismo de forma egoísta; 2ª, evitamos creernos mejores que los demás, algo posible si sólo nos rodeamos de gente no cristiana vemos constantemente comportamientos pecaminosos; y 3ª, escapamos a la posibilidad de que nuestra Fe sea ahogada por el pecado que nos rodea, puesto que si lo hacemos bien tendremos a nuestro alrededor a cristianos que, repito, nos apoyarán (POR SUPUESTO, esto no quiere decir que debamos dejar de ir con gente no-creyente, eso es sectarismo).
Hay muchos movimientos en la Iglesia, a gusto de todas las personalidades, así que no hay excusa alguna para ser una estrella errante, una persona que vive el cristianismo el solito y pá él. Si aún así no convence ninguno, se debe rodear uno por lo menos de buenos amigos cristianos, y procurar rezar juntos alguna vez, o bien implicarse en su parroquia.
Como ejemplo de esta vivencia comunitaria pondría la Comunidades Neocatecumenales, aunque todos los movimientos la tienen, en realidad.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Las tres características de la Fe (II)
-LA FE EMOCIONAL: aunque la Fe no es un mero sentimiento, la vivencia de ella también ha de abarcar el plano de los sentimientos. Lo explicaré: somos cristianos no sólo por unos buenos argumentos que nos convencieron, sino por un encuentro personal, íntimo, con la persona de Jesucristo resucitado. Este encuentro abarca el ser entero, y por tanto implica la realidad intelectual (leí un texto donde el autor describía su encuentro con Cristo como que "se me abrieron los ojos y por un instante creí, creí con todas mis fuerzas") y también, y de forma especial, la realidad emocional. La vivencia de la Fe, insisto, DEBE poder explicarse, pero no creemos en primer lugar porque nos hayan dicho que creamos y hayamos ponderado que dichos argumentos sean correctos, sino más bien porque El-Que-Es se nos mostró y nos enamoramos de Él. Esto da lugar a la vivencia emocional, una vivencia del cristianismo que, lejos de ser fría, es vibrante. Los creyentes amamos a Jesucristo, y por nuestra experiencia al relacionarnos con Él estamos seguros de que Él es nuestro máximo bien, la única razón de nuestra existencia.
En ocasiones, esta relación con Cristo nos obligará a apagar nuestra inteligencia y deleitarnos con su compañía amorosa, sin poder explicar lo que nos pasa, simplemente disfrutando de Él. Ésta es la base de la vida contemplativa, que sería imposible si la Fe no tuviera este fuerte influjo sobre la vida sentimental.
Esta dimensión de la Fe aparece muchas veces explicitada en los textos bíblicos: tenemos ejemplos desde Adán y Eva, que paseaban con Dios por el Edén como si amigos fueran, pasando por Moisés, que "hablaba con Dios como un hombre lo hace con su amigo", y Jeremías, que pronuncia la famosa frase de "Señor, tú me has seducido y yo, yo sólo me dejé seducir". En el Nuevo Testamento es especialmente visible en el joven rico, en esa maravillosa expresión que usa el evangelista cuando dice que Jesús, "mirándole a los ojos, le amó".
En el cristianismo actual, un movimiento que encarna muy bien esta realidad es la Renovación Carismática, entre otros.
En ocasiones, esta relación con Cristo nos obligará a apagar nuestra inteligencia y deleitarnos con su compañía amorosa, sin poder explicar lo que nos pasa, simplemente disfrutando de Él. Ésta es la base de la vida contemplativa, que sería imposible si la Fe no tuviera este fuerte influjo sobre la vida sentimental.
Esta dimensión de la Fe aparece muchas veces explicitada en los textos bíblicos: tenemos ejemplos desde Adán y Eva, que paseaban con Dios por el Edén como si amigos fueran, pasando por Moisés, que "hablaba con Dios como un hombre lo hace con su amigo", y Jeremías, que pronuncia la famosa frase de "Señor, tú me has seducido y yo, yo sólo me dejé seducir". En el Nuevo Testamento es especialmente visible en el joven rico, en esa maravillosa expresión que usa el evangelista cuando dice que Jesús, "mirándole a los ojos, le amó".
En el cristianismo actual, un movimiento que encarna muy bien esta realidad es la Renovación Carismática, entre otros.
Las tres características de la Fe (I)
Escribí tiempo ha un artículo denominado "Spes" y otro que se llamaba "Cáritas", y desde entonces no he parado de pensar que sería oportuno hacer uno sobre la Fe. Sin embargo, la Fe es un asunto peligroso, en mi opinión: hay tanto escrito sobre ella, y tan bueno, que uno tiene que cuidarse de no hacer el ridículo si quiere hablar de ella.
Pero últimamente, el cauce de mis reflexiones de cuando ando por la calle me ha llevado a considerar tres características de la Fe, necesarias para que sea una Fe bien vivida y equilibrada.
No sabré explicarlas bien, pero os las voy a mostrar:
-LA FE INTELECTUAL: conditio sine qua non de la Fe es que ésta no sea lo que habitualmente se conoce como la "fe del carbonero". El cristiano debe procurar estar formado respecto a sus creencias, y esto por dos motivos: el primero, es porque uno no está siendo honrado ni sincero consigo mismo cuando no sabe por qué cree, cuando no tiene ni idea de por qué su postura sobre Dios es ésta y no la contraria u otra. El cristiano cree en Dios POSITIVAMENTE, cree porque cree, y no porque nunca se haya planteado otra cosa. El segundo motivo es de cara al exterior: obligados por la Escritura a evangelizar, no podemos hacerlo si no podemos responder a las preguntas que suscite la proclamación del Evangelio. Es a ésto a lo que san Pedro se refiere cuando dice que tenemos que estar prestos a dar razones de nuestra Fe. Y ésto, hoy en día, precisa de una formación intelectual esforzada, que ponga la Fe religiosa a la altura del lenguaje filosófico que usan ateos y agnósticos. Es necesario que sepamos por qué creemos, en definitiva, para ser buenos cristianos, que vivan su Fe y la proclamen a los demás, sabiendo por qué hacen las cosas. Un buen ejemplo en este campo es la formación que se puede conseguir en el Opus Dei, aunque no es el único sitio.
Pero últimamente, el cauce de mis reflexiones de cuando ando por la calle me ha llevado a considerar tres características de la Fe, necesarias para que sea una Fe bien vivida y equilibrada.
No sabré explicarlas bien, pero os las voy a mostrar:
-LA FE INTELECTUAL: conditio sine qua non de la Fe es que ésta no sea lo que habitualmente se conoce como la "fe del carbonero". El cristiano debe procurar estar formado respecto a sus creencias, y esto por dos motivos: el primero, es porque uno no está siendo honrado ni sincero consigo mismo cuando no sabe por qué cree, cuando no tiene ni idea de por qué su postura sobre Dios es ésta y no la contraria u otra. El cristiano cree en Dios POSITIVAMENTE, cree porque cree, y no porque nunca se haya planteado otra cosa. El segundo motivo es de cara al exterior: obligados por la Escritura a evangelizar, no podemos hacerlo si no podemos responder a las preguntas que suscite la proclamación del Evangelio. Es a ésto a lo que san Pedro se refiere cuando dice que tenemos que estar prestos a dar razones de nuestra Fe. Y ésto, hoy en día, precisa de una formación intelectual esforzada, que ponga la Fe religiosa a la altura del lenguaje filosófico que usan ateos y agnósticos. Es necesario que sepamos por qué creemos, en definitiva, para ser buenos cristianos, que vivan su Fe y la proclamen a los demás, sabiendo por qué hacen las cosas. Un buen ejemplo en este campo es la formación que se puede conseguir en el Opus Dei, aunque no es el único sitio.
martes, 4 de noviembre de 2008
¡Viva la vida!
He unido este blog a los blogs de la organización Derecho a vivir (derechoavivir.org). Lo he hecho porque, como buen cristiano, creo que no hay peor pecado, nada más impropio del hombre ni más dañino para sí mismo, que cometer un asesinato de un niño inocente. El gran JC nos dice que preferible es morir que escandalizar a "uno de sus pequeños", ¿y no es peor matarles que escandalizarles? No, los niños deben vivir, deben tener la oportunidad de amar a Dios o rechazarle, la oportunidad de hacer algo grande o ser cobardes y no atreverse, la oportunidad de decidir si perdonan a sus enemigos o les guardan rencor... Los niños tienen derecho a vivir con todas sus consecuencias. No los adultos a matar.
¡Por el derecho a vivir!
¡Por el derecho a vivir!
domingo, 2 de noviembre de 2008
Argumentos extremos
Iba a llamar a esto "Frases extremas IV", pero ni son frases, ni siguen la línea habitual de las frases extremas. Os he puesto una pequeña recopilación de argumentos de distintos pensadores cristianos, que buscaban dar una respuesta lógica a los discursos ateos. Disfrutadlos, son muy edificantes.
"Pero, ¿y si creemos y al final no es verdad? El error sería entonces más interesante incluso que la realidad. ¿Cómo podría un universo idiota haber producido criaturas cuyos sueños son mucho mejores, más vigorosos y sutiles que él mismo?" (C. S. Lewis)
"Yo creo (...) que el mundo es redondo. Que pueda haber tribus que crean que es triangular u oblongo no altera el hecho de que el mundo tenga una forma determinada, y no otra. Por tanto, no digáis que una variedad de religiones os impide creer en una. No sería inteligente." (G. K. Chesterton)
"Apuesta por que Dios existe. Porque si ganas, lo ganas todo, y si pierdes, no pierdes casi nada." (Blaise Pascal)
"Las partículas originales, sin impulso ni dirección exteriores, comenzaron a asociarse, a combinarse aleatoriamente entre ellas para pasar de los quáseres a los átomos, y de los átomos a moléculas de arquitectura cada vez más complicada y diversa, hasta producir, después de miles de millones de años de esfuerzos incesantes, un profesor de astrofísica con gafas y bigote. Es el ¡no va más! de las maravillas. La doctrina de la Creación no pedía más que un solo milagro de Dios. La de la autocreación del mundo exige un milagro cada décima de segundo." (André Frossard)
"No conozco ningún alfarero -dijo la olla-. Nací por mí misma y soy eterna." (Franz Binhack, "Topfer und Topf")
"Podemos añadir cinco dólares a otros cinco, y tendremos diez dólares, pero la aritmética por sí misma no pondrá ni un solo dólar en nuestros bolsillos. Las leyes explican todas las cosas excepto el mismo origen de las cosas, y ésa es una inmensa excepción." (cfr. C. S. Lewis)
"Pero, ¿y si creemos y al final no es verdad? El error sería entonces más interesante incluso que la realidad. ¿Cómo podría un universo idiota haber producido criaturas cuyos sueños son mucho mejores, más vigorosos y sutiles que él mismo?" (C. S. Lewis)
"Yo creo (...) que el mundo es redondo. Que pueda haber tribus que crean que es triangular u oblongo no altera el hecho de que el mundo tenga una forma determinada, y no otra. Por tanto, no digáis que una variedad de religiones os impide creer en una. No sería inteligente." (G. K. Chesterton)
"Apuesta por que Dios existe. Porque si ganas, lo ganas todo, y si pierdes, no pierdes casi nada." (Blaise Pascal)
"Las partículas originales, sin impulso ni dirección exteriores, comenzaron a asociarse, a combinarse aleatoriamente entre ellas para pasar de los quáseres a los átomos, y de los átomos a moléculas de arquitectura cada vez más complicada y diversa, hasta producir, después de miles de millones de años de esfuerzos incesantes, un profesor de astrofísica con gafas y bigote. Es el ¡no va más! de las maravillas. La doctrina de la Creación no pedía más que un solo milagro de Dios. La de la autocreación del mundo exige un milagro cada décima de segundo." (André Frossard)
"No conozco ningún alfarero -dijo la olla-. Nací por mí misma y soy eterna." (Franz Binhack, "Topfer und Topf")
"Podemos añadir cinco dólares a otros cinco, y tendremos diez dólares, pero la aritmética por sí misma no pondrá ni un solo dólar en nuestros bolsillos. Las leyes explican todas las cosas excepto el mismo origen de las cosas, y ésa es una inmensa excepción." (cfr. C. S. Lewis)
sábado, 1 de noviembre de 2008
Desde que deposité mis cargas
Glenn Kaiser es un pastor que toca blues y rocanrol clásicos (los de tres acordes). Me he tropezado con este blues suyo por Youtube; se llama "Since i laid my burdens down", o sea, desde que deposité mis cargas, desde que abandoné mis cargas. Se refiere a abandonarlas en Jesús, evidentemente.
La canción es un blues al viejo estilo: minimalista (guitarras, contrabajo y batería) y con letra repetitiva, pero bonita. Y me encanta la guitarra slide que usa, personalmente, sea de gran calidad el solo o no (yo de eso sé poco).
SINCE I LAID MY BURDENS DOWN
Gloria, gloria,
Aleluya,
desde que deposité mis cargas. (x2)
Me siento mejor,
mucho mejor,
desde que deposité mis cargas. (x2)
La cruz ante mí
y el mundo detrás,
desde que deposité mis cargas. (x2)
Me voy al Cielo
a estar con Jesús,
desde que deposité mis cargas. (x2)
¡Gloria, gloria!
¡Deposité mis cargas!
¡Oh, sí, desde que deposité mis cargas!
La canción es un blues al viejo estilo: minimalista (guitarras, contrabajo y batería) y con letra repetitiva, pero bonita. Y me encanta la guitarra slide que usa, personalmente, sea de gran calidad el solo o no (yo de eso sé poco).
SINCE I LAID MY BURDENS DOWN
Gloria, gloria,
Aleluya,
desde que deposité mis cargas. (x2)
Me siento mejor,
mucho mejor,
desde que deposité mis cargas. (x2)
La cruz ante mí
y el mundo detrás,
desde que deposité mis cargas. (x2)
Me voy al Cielo
a estar con Jesús,
desde que deposité mis cargas. (x2)
¡Gloria, gloria!
¡Deposité mis cargas!
¡Oh, sí, desde que deposité mis cargas!
domingo, 26 de octubre de 2008
Misterios gozosos, guía de la familia (V)
(Lo mejor es leer estos artículos en orden.)
QUINTO MISTERIO: EL NIÑO PERDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO
María y José pierden al niño cuando, en la pascua, suben a Jerusalén. Los padres que pierden al hijo lo BUSCAN SIN DESCANSO, hasta que al tercer día aparece en el Templo, charlando con los doctores. Sin embargo, el niño se sorprende de esa búsqueda: ¿por qué le buscaban, si él tenía que estar ahí, en los asuntos de su padre?
Lo primero que nos enseña el misterio es la obligación de buscar al niño que se pierde. En el misterio anterior especificaba que la familia abandona su función de transmitir la Fe en el mismo momento en que el hijo toma su decisión personal, y si no ha tenido experiencia de Dios, ésta será de rechazo. La familia abandona la transmisión de la Fe, pero no para quedarse quieta, sino para iniciar la "búsqueda". Ya no podrá transmitirle, pero podrá rezar por él, y es su obligación rezar por él sin desfallecer, aprovechando toda oportunidad para intentar volverle hacia Dios. Los padres que ven a su hijo abandonar la Fe confiarán en que Dios se la devuelva, y siempre que puedan elevarán súplicas para que lo haga. Sin desesperar, con la perseverancia de María y José.
Pero a la vez, los padres deben saber cuándo es el momento de soltar a sus hijos y dejar que ellos mismos concluyan su etapa de formación en la iglesia doméstica familiar para tomar el relevo y ocuparse ya en primera persona "de los asuntos de su Padre". La familia sabe o debe aprender cuándo soltar a su hijo para que siga su propia vocación, que puede ser la explicada en el primer misterio, o una consagración. Ahí los padres sí ven terminada su función de iglesia doméstica, y dejan a su hijo marcharse, para cumplir con los designios de ese Dios al que ellos no escamotearon nada.
QUINTO MISTERIO: EL NIÑO PERDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO
María y José pierden al niño cuando, en la pascua, suben a Jerusalén. Los padres que pierden al hijo lo BUSCAN SIN DESCANSO, hasta que al tercer día aparece en el Templo, charlando con los doctores. Sin embargo, el niño se sorprende de esa búsqueda: ¿por qué le buscaban, si él tenía que estar ahí, en los asuntos de su padre?
Lo primero que nos enseña el misterio es la obligación de buscar al niño que se pierde. En el misterio anterior especificaba que la familia abandona su función de transmitir la Fe en el mismo momento en que el hijo toma su decisión personal, y si no ha tenido experiencia de Dios, ésta será de rechazo. La familia abandona la transmisión de la Fe, pero no para quedarse quieta, sino para iniciar la "búsqueda". Ya no podrá transmitirle, pero podrá rezar por él, y es su obligación rezar por él sin desfallecer, aprovechando toda oportunidad para intentar volverle hacia Dios. Los padres que ven a su hijo abandonar la Fe confiarán en que Dios se la devuelva, y siempre que puedan elevarán súplicas para que lo haga. Sin desesperar, con la perseverancia de María y José.
Pero a la vez, los padres deben saber cuándo es el momento de soltar a sus hijos y dejar que ellos mismos concluyan su etapa de formación en la iglesia doméstica familiar para tomar el relevo y ocuparse ya en primera persona "de los asuntos de su Padre". La familia sabe o debe aprender cuándo soltar a su hijo para que siga su propia vocación, que puede ser la explicada en el primer misterio, o una consagración. Ahí los padres sí ven terminada su función de iglesia doméstica, y dejan a su hijo marcharse, para cumplir con los designios de ese Dios al que ellos no escamotearon nada.
Misterios gozosos, guía de la familia (IV)
(Lo mejor es leer estos artículos en orden.)
CUARTO MISTERIO: LA PRESENTACIÓN DEL NIÑO EN EL TEMPLO
María y José, como fieles de la religión judaica, presentan a su hijo al Señor en el Templo, haciendo el sacrificio ritual. María, además, se purifica por su parto. Así cumple esta familia con lo que dice su Ley, la Toráh.
La familia enseña a los hijos su religión, les enseña desde pequeños sus rituales, les introduce a ella desde el mismo momento en que están en el seno familiar. Mucha gente, en una mala comprensión de la libertad religiosa, deciden no bautizar a sus niños, dejando que "ellos decidan". Pero la familia no es un sitio donde solamente se "muestran" las creencias de los padres, es un sitio donde a los pequeños se les introduce en ellas. Es la iglesia doméstica, donde se recibe el germen de la Fe, y esa misma naturaleza de iglesia doméstica le impide desentenderse del acto de transmitir la Fe en Jesús (igual que nuestra naturaleza de hijos de Dios nos impide comportamientos indignos). Los hijos son de Dios antes que de los padres, y hasta el punto en que puedan, los segundos deben enseñarles de quién son y cómo darle culto (el límite es el momento en que la madurez del hijo le hace tomar su decisión, sea ésta de aceptación o de rechazo). Evidentemente, cualquier explicación de las realidades deberá ajustarse a la edad y entendimiento del hijo, reflejando los padres el cariñoso trato personal que Dios nos dispensa a todos.
La enseñanza es sencilla: la vocación familiar obliga de forma especial a la coherencia de la vida de Fe, dado que de esa coherencia deriva en parte grande la visión de Dios y de la Fe que tenga el niño; y también a la introducción del niño en su "engranaje": el bautismo, la comunión, la enseñanza en casa, el animarle a rezar y a confiar en Dios...
CUARTO MISTERIO: LA PRESENTACIÓN DEL NIÑO EN EL TEMPLO
María y José, como fieles de la religión judaica, presentan a su hijo al Señor en el Templo, haciendo el sacrificio ritual. María, además, se purifica por su parto. Así cumple esta familia con lo que dice su Ley, la Toráh.
La familia enseña a los hijos su religión, les enseña desde pequeños sus rituales, les introduce a ella desde el mismo momento en que están en el seno familiar. Mucha gente, en una mala comprensión de la libertad religiosa, deciden no bautizar a sus niños, dejando que "ellos decidan". Pero la familia no es un sitio donde solamente se "muestran" las creencias de los padres, es un sitio donde a los pequeños se les introduce en ellas. Es la iglesia doméstica, donde se recibe el germen de la Fe, y esa misma naturaleza de iglesia doméstica le impide desentenderse del acto de transmitir la Fe en Jesús (igual que nuestra naturaleza de hijos de Dios nos impide comportamientos indignos). Los hijos son de Dios antes que de los padres, y hasta el punto en que puedan, los segundos deben enseñarles de quién son y cómo darle culto (el límite es el momento en que la madurez del hijo le hace tomar su decisión, sea ésta de aceptación o de rechazo). Evidentemente, cualquier explicación de las realidades deberá ajustarse a la edad y entendimiento del hijo, reflejando los padres el cariñoso trato personal que Dios nos dispensa a todos.
La enseñanza es sencilla: la vocación familiar obliga de forma especial a la coherencia de la vida de Fe, dado que de esa coherencia deriva en parte grande la visión de Dios y de la Fe que tenga el niño; y también a la introducción del niño en su "engranaje": el bautismo, la comunión, la enseñanza en casa, el animarle a rezar y a confiar en Dios...
Misterios gozosos, guía de la familia (III)
(Lo mejor es leer estos artículos en orden.)
TERCER MISTERIO: EL NACIMIENTO
María tiene el hijo que Dios quiso para ella. Era lo que Dios quería, y su generoso "fiat" da lugar a lo que Dios había pedido. María conforma su voluntad a la de Dios. Éste le había llamado a casarse con José, pero vivir en celibato junto a él, y a tener UN ÚNICO HIJO. Y eso es lo que María hace. Al cuerno los planes propios. Ella es esclava, su voluntad es la de su Dueño.
Aquí contemplamos una de las cosas que hoy en día más se ponen en entredicho cuando hablamos de familia: la apertura a la vida. Dios no sólo nos llama a estar casados, ni siquiera a estar casados con esa persona concreta que Él eligió (como vimos en el primer misterio), sino que tiene un plan concreto para nuestra fecundidad: Dios ya sabe los hijos que va a tener el matrimonio, los pensó desde la eternidad y para Él ya tienen nombre. A María le pidió un hijo, pero a otro matrimonio le puede pedir dos, seis o doce, y el "fiat" de dicho matrimonio ha de ser igualmente completo y arriesgado.
Así pues, es obligación moral del matrimonio estar abiertos a ese plan que Dios diseñó para ellos. Porque pueden negarse a participar en él, impidiendo la vida con la contracepción. Dios nos pide que digamos que sí a lo que Él planeó para nosotros, y esa elección es real: se puede decir que NO, igual que un llamado a la vida religiosa puede no aceptarlo o en un momento dado abandonar el compromiso. Dios pide que la familia sea iglesia doméstica, y el ya ha decidido el número de "fieles" de esa iglesia. Él ya sabe cuántos hijos. Es cuestión de darle margen de actuación. Y si surgen dudas, lo mejor es orar, no un anticonceptivo.
TERCER MISTERIO: EL NACIMIENTO
María tiene el hijo que Dios quiso para ella. Era lo que Dios quería, y su generoso "fiat" da lugar a lo que Dios había pedido. María conforma su voluntad a la de Dios. Éste le había llamado a casarse con José, pero vivir en celibato junto a él, y a tener UN ÚNICO HIJO. Y eso es lo que María hace. Al cuerno los planes propios. Ella es esclava, su voluntad es la de su Dueño.
Aquí contemplamos una de las cosas que hoy en día más se ponen en entredicho cuando hablamos de familia: la apertura a la vida. Dios no sólo nos llama a estar casados, ni siquiera a estar casados con esa persona concreta que Él eligió (como vimos en el primer misterio), sino que tiene un plan concreto para nuestra fecundidad: Dios ya sabe los hijos que va a tener el matrimonio, los pensó desde la eternidad y para Él ya tienen nombre. A María le pidió un hijo, pero a otro matrimonio le puede pedir dos, seis o doce, y el "fiat" de dicho matrimonio ha de ser igualmente completo y arriesgado.
Así pues, es obligación moral del matrimonio estar abiertos a ese plan que Dios diseñó para ellos. Porque pueden negarse a participar en él, impidiendo la vida con la contracepción. Dios nos pide que digamos que sí a lo que Él planeó para nosotros, y esa elección es real: se puede decir que NO, igual que un llamado a la vida religiosa puede no aceptarlo o en un momento dado abandonar el compromiso. Dios pide que la familia sea iglesia doméstica, y el ya ha decidido el número de "fieles" de esa iglesia. Él ya sabe cuántos hijos. Es cuestión de darle margen de actuación. Y si surgen dudas, lo mejor es orar, no un anticonceptivo.
Misterios gozosos, guía de la familia (II)
(Lo mejor es leer estos artículos en orden.)
SEGUNDO MISTERIO: LA VISITACIÓN
Vemos en este misterio un llamado a compartir. Habiendo aceptado la virgen su vocación, se va a casa de su pariente Isabel. Ellas comparten sus experiencias y alaban a Dios por lo grande que ha sido con ellas.
De esta forma, podemos deducir que, aunque la vocación es de cada familia y por tanto una no puede calcar su actuación de otra, dado que hay variantes a tener en cuenta, sí es importante que las familias cristianas se unan y se den experiencias y apoyo mutuo, o incluso consuelo y ayuda en caso de que lo necesiten. De hecho, recordemos que la virgen va a casa de su pariente a ayudarla. Así, entramos en una mirada de iglesia: todo el pueblo de Dios se ayuda mutuamente, en los buenos momentos con apoyo y felicitaciones, en los malos con un apoyo MAYOR y con toda la ayuda que está en su mano. Y es evidente que aunque cualquiera puede echar una mano a cualquiera, la similitud de las situaciones hace que en ciertas cosas la ayuda sea más eficaz si viene de una familia y va hacia otra. Las familias no deben desentenderse, pues, de la gran obra que pueden realizar.
El mensaje de este misterio es por tanto a incluir la vocación familiar en una perspectiva eclesial: mi llamada no es sólo mía, ni sólo dedicada a mi familia, mi cónyuge e hijos (aunque éstos sean primordiales), sino que debo abrir mi experiencia a todo aquel que necesite aprender de ella, y formar así iglesia, pueblo que camina unido y complementa el carisma de uno con el de otro.
SEGUNDO MISTERIO: LA VISITACIÓN
Vemos en este misterio un llamado a compartir. Habiendo aceptado la virgen su vocación, se va a casa de su pariente Isabel. Ellas comparten sus experiencias y alaban a Dios por lo grande que ha sido con ellas.
De esta forma, podemos deducir que, aunque la vocación es de cada familia y por tanto una no puede calcar su actuación de otra, dado que hay variantes a tener en cuenta, sí es importante que las familias cristianas se unan y se den experiencias y apoyo mutuo, o incluso consuelo y ayuda en caso de que lo necesiten. De hecho, recordemos que la virgen va a casa de su pariente a ayudarla. Así, entramos en una mirada de iglesia: todo el pueblo de Dios se ayuda mutuamente, en los buenos momentos con apoyo y felicitaciones, en los malos con un apoyo MAYOR y con toda la ayuda que está en su mano. Y es evidente que aunque cualquiera puede echar una mano a cualquiera, la similitud de las situaciones hace que en ciertas cosas la ayuda sea más eficaz si viene de una familia y va hacia otra. Las familias no deben desentenderse, pues, de la gran obra que pueden realizar.
El mensaje de este misterio es por tanto a incluir la vocación familiar en una perspectiva eclesial: mi llamada no es sólo mía, ni sólo dedicada a mi familia, mi cónyuge e hijos (aunque éstos sean primordiales), sino que debo abrir mi experiencia a todo aquel que necesite aprender de ella, y formar así iglesia, pueblo que camina unido y complementa el carisma de uno con el de otro.
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